Netflix está buscando pensadores sistémicos -no especialistas- en la era de la IA
La solución no es meter la IA de vuelta en el cajón ni enterrar la confusión o los riesgos bajo más procesos. Es contratar y desarrollar más pensadores sistémicos.
La diferencia con el software se resumía en una frase que muchos repetíamos con una sonrisa: "El hardware se puede patear; el software, solo maldecir."
Hubo una época en que podíamos señalar un servidor con el dedo. Allí está la memoria, allí la CPU, esos son los discos y la red es ese desorden de cables detrás del rack. La diferencia con el software se resumía en una frase que muchos repetíamos con una sonrisa: "El hardware se puede patear; el software, solo maldecir."
A fines de los noventa, la virtualización salió del mundo mainframe y llegó al escritorio, de pronto, el servidor dejó de ser un objeto físico para convertirse en una ilusión administrada por un hipervisor. La tarjeta de red es software, los discos, archivos y la memoria una asignación dinámica. El hardware seguía existiendo, pero desapareció de nuestro campo visual.
La nube completó esa transformación. Ya no administramos servidores: declaramos estados. No configuramos redes: escribimos manifiestos. No instalamos infraestructura: la versionamos. La infraestructura dejó de ser un conjunto de dispositivos para convertirse en un conjunto de documentos.
Infrastructure as Code no convirtió el hardware en software; solo su administración. Y ese cambio impactó también en la ciberseguridad.
Durante decadas protegimos equipos, firewalls, routers y sistemas operativos. Incluso los ataques más sofisticados terminaban en un activo físico. Hoy una parte importante de una auditoría consiste en revisar un repositorio Git. Analizamos archivos YAML, módulos de Terraform, manifiestos de Kubernetes y pipelines CI/CD.
La superficie de ataque migró hacia donde migró la infraestructura: al texto.
Nuestro oficio cambió también, cada vez dedicamos menos tiempo a investigar fallas del hardware y más a comprender errores de diseño, decisiones arquitectónicas y configuraciones equivocadas.
Primero vivía en los racks, después en el hipervisor y luego en los proveedores de nube.
Hoy habita en repositorios Git, plantillas declarativas y cadenas de suministro de software.
La inteligencia artificial parece ser el siguiente paso de ese mismo recorrido. Primero abstrajimos el hardware, luego la infraestructura. Ahora comenzamos a abstraer parte de la programación y, con ella, parte del razonamiento del ingeniero. (Esa es una conversación que merece un artículo aparte).
Cada nueva capa de abstracción nos aleja un poco más, pero no elimina la complejidad. Solo la desplaza.
Durante décadas nos preguntamos dónde estaba el servidor. Hoy la pregunta es: ¿quién está aplicando el criterio?
La solución no es meter la IA de vuelta en el cajón ni enterrar la confusión o los riesgos bajo más procesos. Es contratar y desarrollar más pensadores sistémicos.
El Ejecutivo ha sido incapaz de conformar el Consejo Directivo de la nueva Agencia de Protección de Datos Personales, el organismo encargado de fiscalizar el cumplimiento de la norma.
Mauricio Latorre
Ver más contenido por Mauricio Latorre
Arquitecto de Ciberseguridad • Perito Informático del Poder Judicial • Seguridad Cloud • DevSecOps • Mentor y Entusiasta de la Tecnología